San Francisco Javier y las Javieradas

Castillo de Javier y basílica

Una interminable serpiente de peregrinos avanza por la NA-2420. Hombre y mujeres, jóvenes y viejos, de Navarra y de fuera de la comunidad, marchando con fe o con espíritu deportivo, cumplen todos ellos una tradición muy arraigada en Navarra: acudir al castillo de Javier durante la Novena de la Gracia. Es la Javierada.

Más de 50 km de recorrido saliendo desde Pamplona, muchos más para aquellos que comienzan su peregrinaje en la Ribera de Navarra, en muchas ocasiones con un tiempo adverso, pues siempre se celebran en dos sábados de marzo.

La primera Javierada tuvo lugar el 10 de marzo de 1940, asistiendo unos 5000 peregrinos, organizada por la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz. En 1941, la peregrinación fue oficialmente convocada por el obispo de Pamplona, Monseñor Marcelino Olaechea Loizaga y, desde entonces, se ha venido celebrando de manera ininterrumpida.

Pero, ¿de dónde procede esta devoción?

De Francisco de Jaso y Azpilicueta, San Francisco Javier, misionero, fundador junto a San Ignacio de Loyola de la Compañía de Jesús, co-patrón de Navarra junto a San Fermín y patrón de turismo.

Su vida fue apasionante y difícil de resumir en unas pocas líneas.

Francisco de Jaso y Azpilicueta nació el 7 de abril de 1506 en el castillo de Xavier, que en euskera significa “casa nueva”. Su familia era noble, siendo su padre, Juan de Jaso, Presidente del Consejo Real. Eran tiempos convulsos. La guerra civil navarra del siglo XV había dividido a la sociedad entre agramonteses y beaumonteses, dos bandos que seguían enfrentados cuando Fernando el Católico ocupó Navarra en 1512. Muerto su padre, los hermanos mayores de Francisco, Juan y Miguel, se unieron al intento de los reyes de Navarra, Juan de Albret y Catalina de Foix, de recuperar el trono en 1516. El fracaso conllevó a que el castillo de Javier se uniera a la lista de castillos que el Cardenal Cisneros mandó demoler o desmochar.

Escudo Jaso-Atondo y Azpilicueta-Aznárez

Con la familia caída en desgracia, San Francisco Javier marchó a París en 1525 para estudiar filosofía en la Universidad de la Soborna. Es allí donde conoce a San Ignacio de Loyola, con el que traba amistad. Tras acabar sus estudios trabaja varios años como profesor, hasta que en 1537 se traslada junto a sus compañeros a Venecia para ir de peregrinación a Tierra Santa. La guerra entre Venecia y Constantinopla se lo impide. Ordenado sacerdote en Venecia, acude con sus compañeros, entre ellos San Ignacio de Loyola, a Roma donde son recibidos por el Papa Pablo III. Durante su estancia en Roma es cuando fundan la Compañía de Jesús. Un llamamiento del rey portugués Juan III buscando misioneros para las Indias Orientales termina, por un azar del destino, con San Francisco Javier ofreciéndose voluntario ante la enfermedad del misionero elegido. Siendo legado del Papa, San Francisco Javier parte de Lisboa el 7 de abril de 1541, el día que cumplía 35 años, para nunca más regresar.

Tomando como centro de operaciones Goa, capital del imperio portugués en las Indias, San Francisco Javier comienza una intensa actividad evangelizadora que dura 10 años. Aprende el idioma tamil, traduce el catecismo para que la población local la entienda, atiende a enfermos y presos, predica y bautiza. Recorre infinidad de lugares por mares donde abundaban los piratas: Ceilán, Madras, Malaca, las Islas Molucas, Kagoshima, Hirado, Yamaguchi y Bungo en Japón. Consigue tantas conversiones que hasta le duelen los brazos de los bautismos que realiza. Rumbo a China muere el 3 de diciembre de 1552 en la isla de Sancián. Fue beatificado el 25 de octubre de 1619, nombrado patrón de Navarra en 1621 y canonizado, junto a San Ignacio de Loyola, por el Papa Gregorio XV el 12 de marzo de 1622.

Viajes de San Francisco Javier

La Novena de la Gracia surge a raíz de un milagro que realizó San Francisco Javier en Nápoles, en 1633, cuando Nápoles formaba parte de la Corona de España. Si lo quieres conocer con todo lujo de detalles puedes leer este texto redactado por la Comunidad del Santuario de San Francisco Javier – Origen Novena de la Gracia.

Tras celebrar la festividad de la Inmaculada Concepción, mientras los obreros desmontaban un altar que se había levantado para la ocasión, un pesado martillo cayó y golpeó al joven jesuita Marcelo Mastrilli. Los médicos dieron por desahuciado al herido ante la gravedad de sus heridas. Durante su extremaunción el herido pidió permiso al Padre Provincial para hacer el voto de ir a las misiones de las Indias, si Dios le concedía salud y vida, y solicitó que le trajeran a la habitación un cuadro de San Francisco Javier. Tras una noche en la que sus compañeros esperaban el deceso se produjo el milagro. San Francisco Javier se apareció al herido, le animó a marchar a las misiones y le devolvió la salud. La Novena a San Francisco Javier o Novena de la Gracia, así pues, comenzó como una devoción privada, pero pronto se hizo pública y universal, siendo la fecha recomendada para su realización los nueve días anteriores a la canonización de San Francisco Javier, o sea, del 4 al 12 de Marzo.

Quien acuda al castillo de Javier podrá contemplar en el museo documentos, monedas, mobiliario, objetos y cuadros de la época que ilustran el legado cultural, artístico y religioso de Javier. Y justo en la portada de la Basílica, en el tímpano, se exponen los nombres de los distintos lugares de Europa, África y Asia que San Francisco Javier recorrió, y en los capiteles se reproducen episodios de su vida.

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