Que ver en Sangüesa: la iglesia de Santa María la Real, monumento nacional

Timpano de Santa Maria la Real de Sangüesa, románico de Navarra

La iglesia de Santa María la Real es, sin duda, el monumento más importante de Sangüesa y uno de los más destacados del románico de Navarra.

Esta iglesia fue edificada en un nuevo burgo, el germen de la actual ciudad de Sangüesa, que se construyó al paso del Camino de Santiago procedente de Aragón. Fue declarada Monumento Nacional de España en 1889.

Alfonso el Batallador, rey de Navarra y Aragón, donó en 1131 el palacio que tenía en Sangüesa a la orden de San Juan de Jerusalén. Sobre el solar de este palacio es donde los sanjuanistas edificaron la iglesia de Santa María la Real. La construcción se hizo en cuatro fases. Entre 1131 y 1170 construyeron los tres ábsides de la cabecera y parte de la portada, incluido el tímpano y las enjutas. En la segunda fase, del 1190 a 1200, edificaron los muros laterales y el friso de la portada. En la tercera etapa (1200 a 1230) es cuando colocaron los cuatro pilares centrales y construyeron las cubiertas góticas de las naves. En la última etapa, siglos XIII y XIV, es cuando se levanta la torre-cimborrio sobre el crucero.

 

Iglesia de Santa Maria la Real de Sangüesa, Navarra
Iglesia de Santa Maria la Real de Sangüesa, Navarra

 

El tesoro de Santa María la Real es su portada, un auténtico retablo en piedra. El taller de Leodegario, un maestro borgoñón, se encargó de la puerta y las enjutas. El friso lo construyó el taller de San Juan de la Peña y los canecillos un taller, al que Alicia Ancho Villanueva y Clara Fernández-Ladreda Aguadé, autoras del libro “Portada de Santa María de Sangüesa”, denominan taller de las figuras esquemáticas. Lo llaman así porque sus esculturas son simples volúmenes geométricos con unos pocos detalles.

 

Portada Santa Maria de Sanguesa en Navarra
Portada Santa Maria de Sangüesa en Navarra

 

En la puerta llaman la atención las estatuas columnas. Las que están a la izquierda del espectador representan a las tres Marías. La figura central es la de María, la madre de Jesús, y en ella Leodegario dejó su firma. Las columnas de la derecha son San Pedro, San Pablo y Judas ahorcado, con un diablo bastante deteriorado sobre su cabeza.

En el tímpano se puede ver el Juicio Final. Cristo preside el tímpano; a su derecha los bienaventurados que van al cielo, a su izquierda los condenados. Se retrata también el pesaje de las almas. San Miguel Arcángel sostiene la balanza: en el platillo a la derecha del arcángel están las buenas acciones, a la izquierda se pueden ver las malas acciones representadas como una serpiente.

En las arquivoltas y las enjutas se representan las temáticas que eran importantes en la edad media: temas bíblicos, pecados, oficios de aquella lejana época, guerreros, músicos y bailarines, animales reales y fantásticos, etc. Quien mire con atención podrá ver zapateros, herreros, carniceros, acróbatas, mujeres con serpientes en el pecho, símbolo de la lujuria, aves, cabras, dragones, grifos, harpías…

En el friso superior está representado el Pantocrator (Cristo sentado en su trono), junto a los Tetramorfos, dos ángeles y los Apóstoles.

El interior de este monumento nacional también es digno de ver, pero es bueno dejar algo para la sorpresa, ¿no crees?

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