Parque Natural del Señorío de Bertiz – qué debes saber y ver

Parque natural del Señorio de Bertiz

El Parque Natural del Señorío de Bertiz, 2.052 Ha de superficie, se encuentra en el norte de Navarra, en la localidad de Oiregi, a 44 kilómetros de Pamplona por la N-121A. Fue el primer Parque Natural declarado en Navarra, en 1984. Tal y como define la Ley de Espacios Naturales de Navarra “los parques naturales son áreas naturales, poco transformadas por la explotación u ocupación humana que, en razón a la belleza de sus paisajes, la representatividad de sus ecosistemas o la singularidad de su flora, de su fauna o de sus formaciones geomorfológicas, poseen unos valores ecológicos, estéticos, educativos y científicos cuya conservación merece una atención preferente

El origen de este señorío es muy antiguo y la historia en cómo acabó siendo un parque natural es curiosa. La primera referencia por escrito del Señorío de Bertiz data del año 1392. Desde entonces ha sido una finca privada propiedad de distintas familias hasta que en 1.898 la compraron D. Pedro Ciga y Dña. Dorotea Fernández. Este matrimonio tenía una gran sensibilidad por la conservación de la naturaleza, colaboraban con algunas sociedades protectoras de animales y plantas de España y Europa y se propusieron recuperar el bosque de Bertiz, ya que los anteriores propietarios explotaron el bosque para la producción de carbón. El matrimonio falleció sin hijos y donó la finca a la Diputación de Navarra con la condición de que la conservaría sin variar sus características.

Actualmente es una finca para el disfrute de todos los navarros y visitantes con tres áreas diferenciadas:

  1. El área de recepción e información turística
  2. El jardín histórico-artístico
  3. El bosque de Bertiz

 

Área de recepción e información turística

Al aparcamiento del Señorío de Bertiz se accede desde Oronoz Mugaire, una localidad que está un poco antes de Oiregi si vas desde Pamplona. El acceso al parque está justo en frente del hotel Urgain. Junto al aparcamiento se encuentra la oficina de turismo de Bertiz, donde podrás conseguir información de todo lo que puedes ver y hacer en una amplia zona: Bertizarana, valle de Baztan, Xareta (Zugarramurdi y Urdax), Malerreka y Cinco Villas.

A continuación del parking hay una gran zona de césped con algunas esculturas modernas y un área de juegos, un lugar ideal para que los niños y los perros corran a sus anchas, un merendero, con mesas y asadores, y junto al merendero está el centro y la caseta de acogida. Ahí es donde puedes comprar los tickets para visitar el jardín histórico (gratis para menores y jubilados, horarios del parque de Bertiz) y recibir un mapa con los senderos señalizados en el parque.

Como curiosidad, debes saber que el gran árbol que verás protegido por un vallado en el aparcamiento es un cedro del Líbano que tiene unos 110 años, mide más de 32 metros de alto, 2,3 metros de diámetro en su base y que por estas características fue declarado en 1991 Monumento Natural.

Merendero y centro de acogida del Señorio de Bertiz
Merendero y centro de acogida del Señorio de Bertiz

 

El jardín histórico-artístico de Bertiz

El jardín histórico-artístico es el espacio formado por la residencia del matrimonio de D. Pedro Ciga y Dña. Dorotea Fernández y sus jardines. Son sólo 3,4 Ha, una pequeña parte de lo que es el parque natural.

El jardín histórico-artístico tiene más de 100 años y es una mezcla de los jardines ingleses y franceses del siglo XIX. Los jardines franceses se caracterizaban por los cursos de agua, los lagos y la existencia de pequeñas construcciones a lo largo de los caminos. El jardín paisajista inglés se caracterizaba por incluir elementos exóticos orientales. Esta mezcla dio como resultado a un jardín pintoresco, con abundancia de árboles y arbustos que requieren pocos cuidados, muchos de ellos exóticos, y lugares con encanto como glorietas, estanques, puentecillos, senderos, etc.

Este es un jardín para disfrutar con calma y hacer uso de nuestros sentidos: la vista, el olfato, el tacto, el oído. En el propio parque se ha diseñado un itinerario sensorial, especialmente entretenido para quien vaya con niños, para que escuches el rumor del río y el canto de los pájaros, palpes la rugosidad de los árboles y la suavidad de los bambúes, huelas la madera, etc.

Mientras recorres los senderos podrás observar muchos arbustos con flores, como camelias y azaleas, y árboles exóticos como la hiba, de origen japonés, el ginkgo, considerado un árbol fósil, el ciprés de los pantanos, la secuoya y el liquidámbar, cuya hoja es el emblema del parque y que resulta especialmente llamativo en otoño por el intenso color rojizo que adopta. También son interesantes los tejos, especie no muy abundante en España que llega a ser milenaria. Conforme vayas caminando encontrarás paneles informativos de cada una de estas especies.

Uno de los lugares que más atrae visualmente es la zona de los bambúes verdes y negros que hay junto al lago y a la pérgola de inspiración romántica. Escuchar el rumor de la cascada hace que el tiempo se detenga y que las prisas te abandonen. El placer que experimentas en este lugar sólo se ve alterado si te fijas que ha habido gente irrespetuosa que ha escrito en los bambúes su nombre. Nunca me acostumbraré al ego desmedido que las personas llegamos a tener y lo que se puede hacer por darle satisfacción.

En cuanto a los edificios de este lugar podrás ver el palacio de Bertiz, que actualmente es un centro de reuniones y no es visitable, la casa del teniente, donde se ha montado un centro de interpretación de la naturaleza, la cochera, que acoge la maqueta del parque natural, una capilla de estilo modernista y un mirador de varios niveles al río Bidasoa.

 

El bosque de Bertiz

Son 2048 hectáreas de hayas mayoritariamente, pero también de robles, castaños y otros árboles típicos de un bosque atlántico. A pesar de ser mayoritariamente vegetación autóctona, hay algunas zonas que se repoblaron con especies alóctonas: coníferas como el alerce o el ciprés de Lawson y roble americano.

En cuanto a la fauna de este bosque, se tienen identificadas 24 especies de anfibios y reptiles autóctonos (entre ellos salamandras y galápagos), una amplia variedad de aves paseriformes y pícidos (pito real, pico picapinos…), mamíferos como los ciervos y corzos, la nutria, el visón europeo, la gineta, el desmán ibéricos, el lirón careto, murciélagos, etc.

El Señorío de Bertiz es una Zona Especial de Conservación de la Red Natura 2000 (una gran red europea ideada para garantizar la conservación de la biodiversidad) por su buen estado de conservación y variedad de flora y fauna.

Para disfrutar de este maravilloso lugar hay siete senderos señalizados de diferente longitud y dificultad. Desde el más sencillo de Erreparatzea, 1,5 km ida y vuelta, hasta el más largo y de mayor pendiente de Aizkolegi, 22 km ida y vuelta y 680 metros de desnivel, cualquier persona puede dar un paseo apto para su condición física. Como curiosidad, en la cima del monte Aizkolegi hay un palacete de verano, en muy mal estado de conservación, en el que el matrimonio solía pasar una temporada en el verano y desde el que con prismáticos se puede ver el mar.

Uno de los recorridos más interesantes es el que te lleva a descubrir los usos tradicionales del bosque. Tomando la pista principal del parque podrás ver una calera, el sistema que tanto se empleó en la zona para obtener a partir de piedras calizas la cal que usar en la construcción, el encalado de las viviendas o como enmienda para corregir la acidez de los campos. También una carbonera para producir carbón vegetal. Y tomando en ese punto el sendero de Irretarazu, aquí comienza ya la cuesta, llegarás a un antiguo corral para las ovejas y a una castañera, una simple pared circular de piedra donde se conservaban las castañas dentro de su erizo mezcladas con ramas, helechos y arena. De esta manera el erizo tardaba en abrirse y las castañas se conservaban más tiempo.

Castañera en el bosque de Bertiz
Castañera

Caminar por el Señorío de Bertiz es un placer en cualquier época del año. En invierno, por hallarte en la quietud de inmenso bosque, en primavera por el intenso verdor de las hojas de las hayas al surgir, en verano por la frescura de los árboles y en otoño por el increíble colorido del bosque y la alfombra de hojas a tus pies.

Hayedo del señorio de Bertiz
Hayedo en el Parque Natural del Señorio de Bertiz

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