Una ruta en coche para sacar fotos de este hermoso valle que es Basaburua Mayor, valle en el que se encuentra el hotel Peruskenea, alojamiento de varias de nuestras propuestas de vacaciones, me llevó a la localidad navarra de Orokieta.

Como todos los pueblos de la zona es tranquilo y escaso en población, con grandes casonas de piedra rodeadas de prados, donde todavía se respira el ambiente ganadero. En un día soleado de primavera el verde de las primeras hojas de las hayas destacaba entre los robles desnudos y los dientes de león ponían la nota de color en las praderas.

La carretera cruza por el pueblo, dejando a un lado, como elementos más destacados, la iglesia de San Tiburcio mártir y al otro la plaza del pueblo donde se encuentra el monolito erigido en 1955 en recuerdo a la primera actuación de la Cruz Roja en España en la batalla de Orokieta.

Retrotraigámonos en el tiempo. El 21 de abril de 1872 comienza la Tercera Guerra Carlista, enfrentados los partidarios del pretendiente al trono de España, Carlos VII, y el gobierno de Amadeo II. El 2 de mayo de 1872, don Carlos entra en Navarra procedente de Francia y el 4 de mayo se dirige hacia Orokieta acompañado por sus fuerzas, un ejército numeroso de voluntarios mal equipados, mozos procedentes de los pueblos que atraviesa durante su marcha. Para entonces, el general Moriones, del bando liberal, es conocedor de la entrada de don Carlos y planea sorprender al ejército carlista rodeándolo en tenaza en dicha localidad. La estrategia del general culmina con éxito, aunque el pretendiente don Carlos consigue huir a Francia.

Tal y como describe el general Moriones en el parte detallado de la acción de Orokieta, publicado en el periódico de Ultramar, “lo avanzado de la hora (eran más de las seis de la tarde), la presencia del titulado rey en el pueblo, me hicieron decidirme para que el combate fuera tan rápido como rudo…La carga fue brillante; los valientes cazadores de Alcolea, dirigidos por su jefe, atravesaron el pueblo arrollando cuanto encontraban a su paso… Próximamente 800 carlistas habían tomado algunas casas, defendiéndose en ellas con tenacidad. Di orden para que la sección de artillería avanzase hasta el pueblo para disparar contra las casas… Esperé para dar la señal del asalto a que la artillería disparase algunas granadas contra la casa que más se señalaba por su defensa; y cuando creí llegado el momento oportuno, mi corneta de órdenes tocó marcha de frente y redoblando, que era la señal convenida para el asalto; todos los nombrados se arrojaron con el mayor arrojo a las casas que aún defendían los carlistas, obteniendo un completo triunfo“.

Y así, la crónica completa que puede leerse en las imágenes que acompañan este post continua “El resultado definitivo del combate ha sido 739 prisioneros sanos y 10 heridos, 38 muertos carlistas, consistiendo nuestras pérdidas en 6 muertos, 26 heridos y 10 contusos… También debo significar la actividad, inteligencia y celo con que el distinguido médico don Nicasio Landa ha asistido a los heridos, y la del capellán de Figueras, que los asistió hasta llevándolos en sus brazos

Y aquí enlazamos con la historia de la Cruz Roja, su fundación y su primera intervención en España.

El 24 de junio de 1859 tiene lugar la batalla de Solferino (Italia) entre los ejércitos austriacos y el franco-piamontés (guerra italiana). El combate produce 38.000 heridos que agonizan en el campo de batalla. Henry Dunant, un hombre de negocios suizos que precisamente ha acudido a la localidad de Solferino para apelar al emperador francés Napoleón III por unos negocios que no habían encontrado el apoyo esperado de las autoridades francesas en Argelia, queda impresionado por el cruento escenario. Así que toma la iniciativa y organiza a la población civil, en especial a las mujeres, para proporcionar asistencia a los soldados heridos sin importar el bando al que perteneciera. Ese fue el germen de la Cruz Roja.

Desde ese suceso, Henry Dunant promueve la necesidad de crear una organización neutral que cuide de los soldados heridos y busca apoyo entre líderes políticos y figuras militares de Europa. Todo ese esfuerzo da como resultado el acuerdo adoptado el 22 de agosto de 1864 en Ginebra firmado por España, Baden, Bélgica, Dinamarca, Francia, Hesse, Italia, Países Bajos, Portugal, Prusia, Suiza y Wurtemberg.

A dicha reunión acudieron los navarros Nicasio Landa, médico militar, y Joaquín Agulló, conde de Ripalda. Ambos fueron los promotores de la fundación de la Cruz Roja en España, que por aquella época se llamaba “Asociación Internacional de Socorro a Heridos en Campaña de Mar y Tierra. Sección Española”.

Cuando tuvo lugar la batalla de Orokieta, Nicasio Landa ocupaba el cargo de Inspector General de la Cruz Roja Española y era miembro del Cuerpo de Sanidad Militar, por lo que con doble motivación se encargó de organizar hospitales de campaña en casas de los vecinos para atender a los heridos de ambos bandos y evacuó a los menos graves a Pamplona. Tres días después, regresó desde Pamplona con una expedición formada por médicos, otros sanitarios y por 118 voluntarios para las funciones de enfermeros y camilleros, junto con los carros necesarios. El regreso de los heridos desde Orokieta, primero evacuados en camillas hasta Irurtzun y después en tren hasta Pamplona fue un acontecimiento social, con las gentes agolpándose en las estaciones del recorrido para vitorear a la expedición.

Y así Orokieta pasó a la historia, como un lugar precioso que fue escenario de lo peor y lo mejor de la condición humana.

 

Referencias:

Nacimiento de la Cruz Roja. Primera actuación en España

Auñamendi Eusko Entziklopedia – Orokieta

Wikipedia – Henry Dunant

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