Lugares con encanto en Navarra: Palacio y Puente de Reparacea

Palacio de Reparacea en Oieregi - Oyeregui

Señorío discreto junto al río Bidasoa en la localidad de Oieregi

Tan cerca de un conocidísimo lugar como es el Parque Natural del Señorío de Bertiz, y muy accesible desde la carretera o desde el propio Parque Natural a través de un agradable paseo, está el Palacio y el Puente de Reparacea. Esos cientos de metros de distancia entre Oieregi y Bertiz hacen que este sea un lugar tranquilo, ajeno a las multitudes que visitan el parque natural.

Estos dos monumentos, el Palacio de Reparacea y el puente medieval, han sido declarados Bienes de Interés Cultural. Según recoge el Catálogo Monumental de Navarra:

“Mención aparte merece el Palacio Reparacea, construido a finales del siglo XVIII y situado en un extremo del caserío hacia el interior junto al puente que atraviesa el río Bidasoa. Este palacio se relaciona con el de Erratzu y el de Gastón de Iriarte de Irurita por su fisonomía, formada por dos torres extremas que se unen mediante un paramento de menor altura -tres niveles frente a los cuatro de las torres-. Al igual que los palacios baztaneses la fachada se encuentra enlucida, mostrando el sillar en los marcos de los vanos y a modo de cadenas en las esquinas. El cuerpo inferior del paramento central acoge una portada de sabor ya neoclásico con dos columnas dóricas que sostienen un entablamento, flanqueadas por sendas pilastras cajeadas extremas. A ambos lados de la puerta se abren dos ventanas en cuyo antepecho resaltan placas recortadas. El segundo y tercer nivel repite el mismo esquema; dos balcones corridos de torre a torre sobre ménsulas de piedra y cinco vanos de arco rebajado, -como todos los que se abren en la fachada de este palacio- destacando por su decoración el hueco central. El correspondiente al segundo nivel se enmarca entre dobles pilastras y un alto entablamento roto por un escudo sobre tardías rocallas con corona abierta por timbre y un jarrón de lirios entre rosetas en el campo. Por su parte, el vano central del tercer cuerpo se corona por un frontón triangular que sostienen dos pilastras cajeadas. Este paramento queda protegido por una saliente cornisa en forma de gola, sobre la que asoman tres mansardas de evidente influencia francesa. Las torres laterales poseen un pequeño balcón en cada altura. Frente al palacio, un puente medieval de lomo de dromedario con un gran ojo de medio punto cruza las aguas del río Bidasoa.”

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