Los viajes de Viajero Ilustrado

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En más de una ocasión he leído que Steven Spielberg rueda las películas que le hubiera gustado ver de niño y algo así nos ocurre en Viajero Ilustrado al diseñar nuestros viajes.

¿Quiere esto decir que son viajes infantiles o para niños? Nada más lejos de la realidad.

Son viajes para recuperar sensaciones olvidadas, recuerdos gratos que han permanecido anclados en nuestra memoria y que hace tiempo no revivimos. Y sí, un poco también para regresar a ese momento en que éramos niños y disfrutábamos con cosas sencillas (un helado, un baño en el río, la lectura de un libro de aventuras…). Cuando los veranos eran eternos y el tiempo importaba si señalaba la hora de comer, merendar o cenar. Y también cuando, como niños que éramos, descubríamos el mundo y disfrutábamos aprendiendo y experimentando; cuando la palabra imposible no se había instalado en nuestro cerebro de adulto, antes había que intentarlo por uno mismo y si no recurrir a la magia. Cuando, tras jugar cinco minutos con el niño nuevo que había aparecido en el parque, era nuestro nuevo mejor amigo. Quizás a los veinte minutos ya nos habíamos peleado, a veces ocurría, pero no había enfado que impidiese compartir un trozo de sandía que tu madre te daba ni quedar mañana a la misma hora para volver a jugar.

Sensaciones como la ausencia de prisas, el disfrute de entornos amables (ni ruidosos ni contaminados), el descubrimiento por nosotros mismos, el confiar en nuestras posibilidades, el abrirnos y confiar en los demás, la camaradería… Todo eso nos proponemos que vivas en nuestros viajes.

Para que así suceda (ya no somos niños ni nos comportamos como niños), en nuestros viajes hay algunas actividades en grupo (una excursión, las cenas y alguna sorpresa) para que os vayáis conociendo poco a poco y se creen vínculos. La confianza surge así de manera natural. Da igual si vienes solo o sola, en pareja o con algún amigo. El hecho de ser tan pocos, no más de 20 personas, favorece que todas las personas se conozcan y hablen entre sí, y se cree una atmósfera de minivecindario multicultural y diverso, donde todo el mundo es bienvenido. Además, los alojamientos elegidos (hoteles o cosas rurales) juegan un papel importante. Son pequeños y acogedores, en entornos rurales, invitan a relajarse, a conversar, a sentirse como en casa.

El siguiente punto importante es el del tiempo libre. Como adultos que somos no nos apetece que nos organicen toda nuestra agenda. Además, aunque el grupo sea fantástico, no siempre coincidiremos en nuestros intereses, por eso es mejor que cada persona decida lo que le apetece hacer. Por fortuna, Navarra es tan diversa que ofrece alternativas para todos los gustos: relajarse en la naturaleza, practicar deportes, descubrir su historia y arte repartido por los pueblos tan cuidados que nos orgullecemos en tener. Además de todo lo que ofrece la ciudad de Pamplona. Hay mucho donde elegir.

Y ya, poco más me queda por contarte. Salvo que sepas guardarme un secreto. Es importante. Tiene que ver con la magia. ¿Te lo cuento? ¿He oído un sí? Mientras tú y tus compañeros estáis de vacaciones, Viajero Ilustrado hace magia con vuestra participación. Porque no creemos en lo imposible y porque sabemos que sois personas con inquietudes. Por eso os proponemos un reto. Ahí es donde surgirá la auténtica camaradería. ¿Que qué tipo de reto? Eso da para otra historia.