Los Sanfermines que a mí me gustan: la Comparsa de Gigantes y Cabezudos

Comparsa de gigantes de Pamplona en Sanfermines

En los Sanfermines hay momentos vibrantes, llenos de adrenalina y emoción, como los encierros. Los mozos, solos ante los toros y apenas dos minutos de carrera donde puede pasar de todo. Imposible despegar los ojos de la tele.

También hay otros momentos donde la sensibilidad de los pamploneses está a flor de piel. Así ocurre en la procesión de San Fermín, la mañana del 7 de julio, cuando el santo se va deteniendo en numerosos puntos del recorrido comprendido entre la iglesia de San Lorenzo –Catedral – San Lorenzo y diversos colectivos de la ciudad le cantan jotas. Es lo que se conoce como “momenticos”, cuando la piel se pone de gallina al escuchar jotas como la que compuso Joaquín Madurga, “A San Fermín”.

Glorioso San Fermín, venimos a cantarte

mayores y chavales con un igual sentir…

Es la jota de tu Navarra la que hoy te reza,

la que hoy te canta.

Es la jota de tu Navarra, Fermín bendito,

la que hoy te ensalza.”

 

Pero si hay algo que despierta en Pamplona un cariño unánime entre mayores y txikis (los niños) es la Comparsa de Gigantes y Cabezudos. Un desfile de personajes curiosos que cada mañana, acompañados por txistularis y gaiteros, bailan por las calles de Pamplona y persiguen a los niños más gamberros para pegarles vergazos.

A hombros o agarrados a las piernas de sus padres, con ojos como platos o llorando a moco tendido, los niños más pequeños observan las gigantescas figuras de los Reyes y sus espectaculares bailes y las amenazadoras estampas de los cabezudos, kilikis y zaldikos. Los niños más grandes ya saben que no pasa nada, que es el momento de chinchar un poco a Caravinagre o algún otro kiliki y correr para esquivar un vergazo que no duele.

Comparsa de gigante y cabezudos de Pamplona

Los padres aprovechan también la ocasión para hacer un pacto con sus pequeños y regalarles a los reyes el chupete, ese con el que están tan encariñados y que no hay manera de que lo dejen de usar.

Chupetes de la Reina Americana - Pamplona

Y entre baile y baile, con parón para que la comparsa almuerce y recupere fuerzas (la comparsa recorre las calles de Pamplona desde las 9:30 hasta las 14 o 14:30), hay tiempo de sobra para estar con los amigos y familia, echar unos bailes, tomarse un pincho y beber algo. Todo en un ambiente alegre, para todos los públicos y más tranquilo que el nocturno.

Como curiosidad, la comparsa la componen cuatro parejas de Reyes (europeo, asiático, africano y americano) que miden aproximadamente 3,90m de altura y pesan entre 59 – 64 kilos. El Ayuntamiento las encargó al artesano Tadeo Amorena en 1860.

Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Pamplona

Los Cabezudos preceden a los gigantes y son los serios de la comitiva porque no bailan y caminan muy dignos. Son cinco figuras (Japonesa, Concejal, Japonés, Abuela y Alcalde) y se compraron en 1890.

Cabezudo de Pamplona en Sanfermines
El alcalde saluda a una “futura votante”

Después van los kilikis, son seis (Napoleón, Patata, Barbas, Berrugas, Coletas y Caravinagre), y junto con los cabezudos son los que persiguen a los niños.

Kiliki Caravinagre en los Sanfermines de Pamplona
Caravinagre, el kiliki más emblemático

Por último, los zaldikos (caballos), son seis y son los únicos en los que los mozos que los llevan muestran su rostro. También se dedican a perseguir a los niños con sus vergas.

Zaldiko en los Sanfermines de Pamplona

Comentarios

Deja un comentario