Las Bardenas Reales de Navarra, una belleza árida

Bardenas Reales de Navarra

Al sur de Navarra, en la frontera con Aragón, se encuentra el Parque Natural de las Bardenas Reales. Este parque es un extenso territorio semidesértico (41.845 hectáreas) que parece más propio del norte de África o de Almería que de Navarra. Barrancos encajados y planas, cabezos que destacan en la llanura, algunas sorprendentes zonas húmedas y campos de cultivo de secano de escaso rendimiento conforman un territorio con una idiosincrasia particular.

Las Bardenas Reales de Navarra se dividen en tres zonas: la Bardena Blanca, el Plano y la Bardena Negra.

La Bardena Blanca es la depresión central, la más árida, de suelos blanquecinos por la presencia de yesos y sales. Sobre la llanura destacan los cabezos resultantes de la erosión y los barrancos producidos por la lluvia, no muy frecuente pero que cae habitualmente en días de tormenta.

El Plano es una gran terraza elevada formada por los materiales depositados por el río Aragón. Se encuentra al norte. El paisaje está formado por campos de cultivo y matorrales mediterráneos.

La Bardena Negra se encuentra al sur. Se caracteriza por las planas elevadas, que suelen estar cultivadas, y los taludes cubiertos de pinos y coscojas. El color de la tierra es más oscuro, de ahí su nombre.

El clima y las características geológicas propias de las Bardenas Reales, junto con la acción humana, ha creado un territorio singular, en el que se pueden encontrar cultivos cerealísticos, vegetación mediterránea, flora esteparia, plantas capaces de vivir en saladares y otras propias de humedales. Y esta variedad en la flora va acompañada por una fauna rica en aves esteparias (ganga, sisón, alcaraván, terreras, cogujadas…), rapaces (buitre leonado, alimoche, águila real, búho real, cernícalo…) y mamíferos (conejos, liebres, zorros, garduñas, jabalíes…)

La idiosincrasia de este territorio viene dada no sólo por su especial geología, si no por la larga historia ligada al pastoreo y a la gestión conjunta del territorio por los pueblos congozantes. Las Bardenas Reales, tal y como indica su nombre, era un territorio propiedad de los reyes de Navarra. Eran ellos los que otorgaban el derecho de usar sus recursos a los vecinos de los pueblos colindantes o a aquellos pueblos que hubieran hecho méritos para gozar de ese privilegio. Tal es el caso del valle del Roncal, el primero en ser premiado por los reyes de Navarra por su apoyo en la lucha contra los musulmanes. Actualmente la Comunidad o Junta de Bardenas está formada por veintidós miembros (Arguedas, Buñuel, Cabanillas, Cadreita, Caparroso, Carcastillo, Corella, Cortes, Falces, Funes, Fustiñana, Marcilla, Mélida, Milagro, Monasterio de la Oliva, Peralta, Santacara, Tudela, Valtierra, Valle del Roncal, Valle del Salazar y Villafranca).

El pastoreo ha dado vida a las Bardenas Reales. Durante decenas de generaciones los pastores de los valles de la montaña (Roncal y Salazar) han acudido en otoño con sus rebaños y permanecido en esta tierra hasta bien entrada la primavera. Un trabajo duro y solitario que está en franco retroceso pues ya el ganado no es la fuente de riqueza que era antes. A pesar de ello, el pastoreo impregna esta tierra. Nos lo recuerdan las majadas, con las cabañas y corrales donde se reúne el ganado al pasar la noche, las balsas construidas para que el rebaño abreve y los monumentos erigidos en honor a los pastores.

Para visitar las Bardenas Reales hay varias opciones. El tránsito de los coches está permitido en la nacional NA-125 que va de Tudela a Ejea de los Caballeros, la carretera que de Arguedas conduce hasta el Centro de Información de Bardenas Reales, la pista que bordea el Polígono de Tiro, la pista que conduce hasta El Paso (la entrada a la Bardena desde Carcastillo) y la pista que desde la ermita de Nuestra Señora del Yugo lleva hasta el embalse del Ferial. Para las BTT hay varias rutas señalizadas que se adentran más en el interior de la Bardena en recorridos que son inaccesibles para los coches. El acceso peatonal es libre por los caminos, salvo en aquellas zonas que expresamente indican que el paso está prohibido. Plano de rutas

La figura emblemática de este paraje es el Cabezo de Castildetierra. La forma más sencilla de llegar hasta él es acceder por Arguedas, llegar hasta la puerta del cuartel militar y allí tomar la pista a mano izquierda. Antes de llegar se pasa junto al Cabezo de las Cortinillas desde cuya cima, a la que se asciende por una hilera de 219 escalones de hormigón en ocasiones en no muy buen estado, se tiene una magnífica panorámica.

Las mejores estaciones para visitar las Bardenas Reales son primavera y otoño. En verano el clima es muy caluroso y en invierno, aunque las lluvias son escasas, el frío, especialmente cuando sopla el cierzo, se deja sentir.

Comentarios

Deja un comentario