La Selva de Irati, una visita imprescindible en Navarra

Bosque de Irati en Otoño

Navarra es afortunada por la gran cantidad de zonas boscosas que posee. De todas ellas, la Selva de Irati es el buque insignia. La enorme superficie boscosa, más de 17.000 hectáreas, convierten al bosque de Irati en el segundo mayor de Europa tras la Selva Negra de Alemania.

Hayas y abetos hacen del bosque de Irati un espacio acogedor para multitud de aves (pico dorsiblanco, pitonegro, pinzones, carboneros…), mamíferos (ciervos, corzos, jabalíes, martas y zorros) y peces en las aguas de los ríos Urtxuria, Urbeltza y en el embalse de Irabia.

La Selva de Irati es un bosque con múltiples usos: explotación maderera (una pincelada histórica: muchos de los mástiles de la Armada Invencible procedían de abetos talados en este bosque trasportados mediante almadías por el río hasta el puerto), generación de electricidad en el embalse de Irabia, pastos para el ganado y recurso turístico. También existen dos reservas integrales, las de Lizardoia y Mendilatz, que garantizan conservar lo mejor de este bosque.

Desde Navarra (también se puede acceder desde Francia) hay dos formas de llegar a la Selva de Irati: una es desde el valle de Aezkoa, por la carretera que conduce a Orbaiceta (NA-2030), y la otra es por el valle de Salazar, la carretera que sale a mano izquierda justo a la entrada de Ochagavía (NA-2011). Por el primer acceso se llega al merendero de Arrazola y continuando un poco más hasta el embalse de Irabia, y por el segundo a Casas de Irati, donde además de un merendero hay un bar-restaurante. Ambos lugares cuentan con un punto de información turística en temporada alta. Al llegar se paga por aparcar el coche o la moto y junto al ticket de entrada te entregan un mapa en el que están marcados todos los senderos señalizados por Irati.

Las opciones para practicar senderismo en la Selva de Irati son muchas. Hay senderos cortos sin apenas desnivel, como el que lleva a la Cascada del Cubo, ideal para ir con niños pequeños. Otros son más largos y exigentes. También existe la opción de recorrer las pistas de Irati con bicicleta de montaña, pudiendo hacer recorridos mayores y menos frecuentados. Además de practicar senderismo, también se puede aprovechar el viaje para ver las ruinas de la Real Fábrica de Armas de Orbaiceta, los megalitos de Azpegi, la ermita de la Virgen de las Nieves y las preciosas localidades de los valles de Salazar y Aezkoa.

¿Cuándo es más recomendable ir a la Selva de Irati? Cada estación tiene su belleza propia. Qué decir del otoño, cuando el colorido y los contrastes que se producen entre abetos y hayas atraen a miles de visitantes. En verano, igualmente, el frescor del arbolado garantiza pasar un día estupendo. En primavera es la unión del verde brillante de las hojas de las hayas, las flores que surgen y los cantos de los pájaros los que generan una energía especial que te recarga según caminas. Por último, la soledad del invierno entre brumas, nieve o lluvia crea una atmósfera que invita a creer en mitos ancestrales como el del basajaun.

Si te acercas a visitar Navarra, la Selva de Irati es un lugar que no te puedes perder. Si además tienes la suerte de poder elegir tus días de vacaciones, evita los puentes, en especial los del otoño, porque es cuando más visitantes hay y ya se sabe que donde hay mucha gente la experiencia en la naturaleza se resiente.

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