El paseo más bonito y relajante por Pamplona

MediaLuna

Y más verde. Y más romántico. Y más entretenido para los niños. Este recorrido, que bordea el casco viejo de Pamplona y conecta varios parques, es una paseo ideal para disfrutar de los rincones con más encanto de Pamplona al tiempo que haces algunas de las visitas obligadas.

 

1. Parque de la Media Luna

Se sitúa al comienzo de la avenida de la Baja Navarra, relativamente próximo al Seminario de Pamplona, obra del mismo arquitecto que diseñó el parque: Víctor Eusa. Este parque, con forma de media luna y estética romántica, fue construido en 1935. El arbolado variado, con secuoya incluida, los numerosos bancos sombreados, las pérgolas y la alberca crean una atmósfera de sosiego y frescura ideales para el verano. El ambiente se aviva junto al bar de la Media Luna y su terraza, el monumento al violinista Pablo Sarasate y la zona de juegos infantiles. Pero si por algo hay que venir hasta este parque es para ver la silueta de la catedral de Pamplona y contemplar la panorámica del río Arga y las huertas de la Magdalena, que tradicionalmente han abastecido de verduras frescas y de calidad a Pamplona.

 

2. Baluartes y murallas

Dejando atrás la Media Luna llegaremos al Fortín de San Bartolomé, que acoge el Centro de Interpretación de las Fortificaciones de Pamplona. Fue construido en el siglo XVIII. A la altura de la plaza de Toros se cruza la calle Bajada de Labrit para llegar al Baluarte de Labrit, construido en el siglo XVI, en la plaza de Santa María la Real. En esta plaza también llama la atención la fachada barroca del Palacio Arzobispal. Desde el baluarte arranca la Ronda del Obispo Barbazán, calle peatonal que discurre paralela a las murallas desde la que se ve la trasera de la catedral. La ronda termina en el Baluarte del Redín, construido como el de Labrit en 1540. Es un mirador magnífico para ver el río Arga y los barrios de la Chantrea y la Rochapea.

 

3. Rincón del Caballo Blanco y Catedral

Delante del Baluarte del Redín se abre una plaza con mucho encanto: el Rincón del Caballo Blanco. Es un lugar ideal para hacer una parada reconstituyente en la terraza del Mesón del Caballo Blanco y disfrutar de los conciertos al aire libre que suele haber en el verano. La estética medieval de este bar no te debe engañar, se construyó en los años 60 con los restos del palacio medieval de Aguerre y su nombre proviene de una antigua posada de la calle Mayor. A través de un pintoresco pasadizo se entra a la calle del Redín, que conduce a la plaza de San José, junto a la catedral. En esta plaza es en la que cada mañana de los Sanfermines la comparsa de gigantes y cabezudos se detiene para almorzar y recuperar fuerzas antes de seguir con sus bailes. Es curioso comprobar cómo la imagen exterior de la catedral cambia si se la observa desde esta plaza, desde la que se aprecia su estilo gótico, o desde la calle Dormitalería, donde está la fachada principal de estilo neoclásico.

 

4. Paseo del Redín, Portal de Francia y Archivo Real

La ruta continúa por el Paseo del Redín hasta el Portal de Francia, también llamado Portal de Zumalacárregui. Fue construido en 1553 y es por donde los peregrinos del Camino de Santiago entran a Pamplona. En el exterior del portal hay un puente levadizo que todavía funciona y que cada tarde del 5 de enero se tiende para que lo crucen sus Majestades los Reyes Magos de Oriente. Continuando por las murallas se llega hasta el Palacio de los Reyes de Navarra, o Capitanía, o Archivo General de Navarra, que es su uso actual. El rey Sancho VI el Sabio ordenó su construcción en el siglo XII y desde esa época ha sido residencia real, de los virreyes y de los capitanes generales. Tras acabar en estado ruinoso, el edificio fue rehabilitado por el arquitecto navarro Rafael Moneo en 2003 para albergar el fondo documental del Archivo de Navarra. De su época más antigua se conserva intacta una sala gótica abovedada que se puede visitar, pues se dedica a exposiciones.

5. Mercado y Plaza del Ayuntamiento.

La calle Dos de Mayo desemboca en la calle Mercado en la que, oh sorpresa, se encuentra el mercado de Santo Domingo o la plaza vieja, como la llaman los mayores, para diferenciar de la plaza nueva: el mercado del ensanche. Siguiendo las tendencias actuales, el mercado de Santo Domingo se ha renovado y ha incorporado un bar restaurante, Zentral Pamplona, que además tiene una sala para conciertos y otro tipo de eventos. Del mercado, bien por la plaza de los Burgos o bien subiendo por la calle de Santo Domingo, se sale a la Plaza del Ayuntamiento donde, sin duda, encontrarás a alguien admirando la fachada barroca con detalles neoclásicos desde la que se lanza el chupinazo, el cohete con el que comienzan los Sanfermines. Y muy próxima al ayuntamiento se encuentra la iglesia de San Saturnino.

6. Cuesta de Santo Domingo y Museo de Navarra.

En la cuesta de Santo Domingo, junto a la oficina de turismo, verás un trozo del vallado, el mejor recordatorio de que por ahí transcurre el encierro. Bajando por la calle llegarás hasta donde está colocada la hornacina de San Fermín y los corrales de Santo Domingo. En este rincón, que tan bullicioso es en julio, hay un edificio donde se respira la calma y la historia: el Museo de Navarra. Este es un museo general que contiene mosaicos romanos, capiteles románicos, pinturas murales medievales, pinturas de autores navarros, etc. Muy recomendable si te gusta el arte y la historia.

7. Paseo de Ronda.

Por la trasera del museo comienza el Paseo de Ronda, el recorrido que los soldados hacían desde las murallas para vigilar y asegurarse de que la ciudad no corría peligro. Desde la altura se contempla el río Arga, el Parque de la Runa en el barrio de la Rochapea y, al fondo, el monte Ezcaba o San Cristobal, con el Fuerte de Alfonso XII en lo alto. Este fuerte ha pasado a la historia de Navarra por la fuga de 795 presos que se produjo durante la Guerra Civil y que acabo trágicamente; la mayoría fueron capturados pero más de 200 murieron a tiros por sus perseguidores. Retornando a algo más agradable, las estrechas y coloridas casas del burgo de San Cernín se asemejan a una ilustración de un cuento infantil. El paseo de ronda termina en la plaza Virgen de la O.

8. Portal Nuevo y Parque Larraina.

El nombre es claro. El Portal Nuevo deja ver que en el pasado hubo un portal viejo, adecuado para el paso de carros, pero estrecho para las necesidades de un siglo veinte recién comenzado. Así que en 1906 se demolió para ampliar la entrada de la carretera de Guipúzcoa y en 1950 Víctor Eusa construyó el portal tal y como está ahora. Tras cruzar el puente se entra en el parque Larraina, un gran espacio arbolado que se asienta sobre los fosos rellenos de la muralla, con estupendas vistas al río y al monte San Cristobal.

9. Parque de la Taconera

Este recorrido termina en el parque más bonito de Pamplona, el que gusta a todo el mundo. A los niños, abuelos y padres, por el parque de juegos y el minizoo que hay en los fosos, donde se pueden ver ciervos, pavos reales, cisnes, patos… A las parejas, por los rincones de intimidad entre árboles y parterres de flores o por el bonito mirador junto a los arcos ojivales que proceden del antiguo monasterio cisterciense de Santa María de Marcilla. Al que quiera dar un paseo tranquilo, por las calles sombreadas del parque que te llevan a admirar los monumentos de algunas ilustres figuras musicales de Navarra, como Gayarre e Hilarión Eslava, la escultura de la Mariblanca, que es una alegoría de la Abundancia o Beneficiencia, o el señorial acceso del Portal de San Nicolás. Y a todo el mundo, por el café vienés, un lugar perfecto para hacer una pausa y tomarse una caña o un café con hielo junto a la curiosa y retorcida forma de una Sófora Japónica.

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