El librero imposible, un juego para amantes de los libros

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Toda empresa y blog que se precie de difundir la cultura no puede dejar pasar el verano sin recomendar algunas lecturas veraniegas para sus seguidores. Así lo haremos en este blog en una próxima entrada empleando para ello un método riguroso y original: el “librero imposible”. No serán críticos literarios los encargados de seleccionar los libros, sino lectores críticos los que hagan la selección guiados por su instinto que, aviso a navegantes, en alguna ocasión puede fallar. Lectores compulsivos, lectores aficionados a cursos de escritura creativa, lectores cuya profesión consiste en recomendar libros, con oficios como librero o bibliotecaria.

Pero ahora lo que toca es explicar el juego el librero imposible, un juego que da lugar a una tarde o noche de sorpresas, robos, piques, súplicas y chantajes emocionales. No me atrevo a decir quien lo inventó, sólo sé que a mí me llegó por una argentina amante de la buena literatura residente en Pamplona. Tampoco puedo explicar la razón de su nombre. En cualquier caso, la diversión está asegurada siempre que aflore un puntito de maldad y poca compasión entre los participantes.

Como es ideal para que cualquier club de lectura o grupo de aficionados a la lectura lo ponga en práctica te cuento las instrucciones.

  1. Convóquese a un grupo de amigos de los libros a una comida, merienda o cena. Cada asistente debe llevar un libro envuelto a la cita.
  2. Cada grupo establece el nivel de calidad literaria y el tipo de libros admitidos, si se veta al autor tal por baja calidad o no se admite el género cual por no ser del gusto de la mayoría.
  3. Cuando los asistentes llegan a la casa del anfitrión deben depositar su libro en una caja, pero sin que nadie les vea, para no dar pistas. Al fin y al cabo cuando la gente se conoce sabe quien comparte sus gustos.
  4. Terminada la comida, llegado el momento de las copas o digestivos o cafés, una persona del grupo se encarga de escribir en papelitos números del 1 al n, siendo n el número de asistentes y de libros contenidos en la caja. Los papelitos se meten en una bolsa, gorro o equivalente para que cada persona coja uno al azar.
  5. La persona que tiene el número 1 es el primero en elegir un libro de la caja. Lo abre para que todo el mundo sepa cual le ha tocado. Hay exclamaciones generales si el libro gusta, gestos de sorpresa si el libro es desconocido o falsa cara de júbilo del afortunado si el libro no le llama la atención pero quiere que alguien se crea que es una presa codiciada. Más adelante sabrás la razón de este comportamiento antinatural.
  6. La persona que tiene el número 2 tiene la opción de coger un libro de la caja o robar el libro del número 1. Si es tan malvado de robarlo, el número 1 vuelve a coger otro libro de la caja y lo abre.
  7. Atención que esto empieza a complicarse. La persona con el número 3 tiene opción de robar el libro de alguno de los anteriores (números 1 y 2) o coger del cesto. Si opta por robar, el robado, que esta vez  por ejemplo el desafortunado ha sido el número 2, tiene opción de coger un libro del cesto o robar el libro de alguna otra persona, excepto de la que le robó a él. En este caso sólo podría robar al 1.
  8. Este sistema se repite, pero conforme avanzamos con los números es más probable que se produzcan robos encadenados. Si hay robos es cosa buena, significa que hay libros codiciados. El afortunado con el número más alto puede robar a cualquiera de los anteriores, pero eso no quiere decir que se salga con la suya. Supongamos que hay 12 personas jugando a este juego. El 12 roba al 7 el libro de Pola Oloixarac “las constelaciones oscuras”. Entonces el 7 piensa qué suerte, porque el libro que le llamaba la atención era el de Ricardo Menéndez Salmón “el sistema” que lo tenía el número 11. El 11 decide robar al 5, el 5 al 3 y el 3 decide que roba el libro de Pola. Oh, mala suerte para el 12, ya no se queda con ese libro. A todo esto, durante los robos se producen miradas suplicantes de no elijas el mío, miradas de mucho interés por ese libro que te tocó y que quieres que te roben pero que no hay manera de que nadie te lo quite de las manos, frases chantajistas o amenazadoras, me acordaré de esto, siempre me robas a mi… Así hasta que hay un último robado que prefiere elegir el último libro de la caja y acabar ya con tanto trasiego de libros robados. Alea jacta est. Te quedaste con ese libro que nadie quería o con aquel que te llamó la atención desde el principio. No hay vuelta atrás.
  9. Epílogo. Es tiempo de averiguar quien llevó cada libro y las razones por las que lo eligió. Es tiempo de agradecer tan buena elección o regañar por llevar semejante pestiño que la suerte hizo que te tocara a ti.

Comentarios

Ione
5 octubre, 2016
Que buena y exhaustiva explicación del juego...! Falta decir la alegría inicial que se genera ante la expectación de recibir un libro y el placer de después de llevartelo debajo del brazo. Me encanta este juego!!!
Idoia Arteta
6 octubre, 2016
¡Qué cierto es! Hay intriga, sorpresas, risas... en resumen, un fantástico tiempo compartido.

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