Diez razones por las que engancha el Camino de Santiago y una posible explicación científica para ello

Puente

¿Hacer el Camino de Santiago está de moda? ¿Son los medios de comunicación y las consejerías de turismo de cada comunidad autónoma los que fomentan esta imperiosa necesidad de ir a Santiago?

No diré yo que esto no sea así y que la motivación de algunas personas para recorrer el Camino por primera vez sea externa. Pero para mí la pregunta clave, la que hace que profundicemos en lo que significa y aporta el Camino de Santiago, es esta otra: ¿por qué engancha hacer el Camino de Santiago? ¿Por qué hay gente que empieza por los últimos 100 kilómetros y después siente la necesidad de recorrerlo entero? ¿Por qué hay gente que lo hace no una sino 5 ó 6 veces, incluso más, y que va variando de recorridos y de época del año?

Sin entrar en la motivación religiosa o espiritual que a algunos o muchos de los peregrinos les conduce hasta Santiago, creo que el camino satisface mucha de las necesidades que los humanos tenemos sin nosotros darnos cuenta y nos ayuda a ser más felices.

Tras reflexionar sobre ello, este es mi listado de diez razones. No es una más importante que otra, lo que produce la magia del Camino de Santiago es el conjunto de todas ellas.

  1. Recorrer el Camino de Santiago es económicamente accesible.
  2. Está bien señalizado, cuenta con servicios de todo tipo y las personas se sienten seguras por el camino.
  3. Las etapas del camino son en sí mismas unos objetivos claros y alcanzables, facilitan nuestro día a día. Sabemos que tenemos que madrugar, buscar las señales, caminar… Tenemos una meta para cada día y sabemos que la cumpliremos, como lo han hecho tantas personas antes que nosotros, pero no hay estrés, ni competición, ni tenemos que rendir cuentas a nadie.
  4. El camino no está exento de dificultades ni de retos. La distancia de una etapa, el calor o la lluvia, una cuesta más empinada de lo que nos pensamos, el peso de la mochila o una inoportuna ampolla. Al final de cada día, tras el esfuerzo, alcanzamos nuestra recompensa.
  5. ¡Qué bien se duerme cuando uno está cansado! ¡Qué bien sabe la comida cuando uno ha hecho ejercicio! Y qué decir de una ducha. Las cosas más básicas son auténticos placeres.
  6. Tener tiempo para uno mismo. Tiempo para pensar, para conversar, para observar el paisaje, para escuchar música, para escribir un diario con nuestras vivencias…
  7. La sensación de comunidad y camaradería, de formar parte de algo en el que las personas son importantes y se apoyan entre sí. Compartir agua y comida o trucos para curar las ampollas. Es un lugar en el que las personas no son invisibles ni indiferentes entre sí. Qué bonita sensación tienes cuando al pasar por los pueblos te desean ¡buen camino!
  8. Es un espacio multicultural, con gentes de todas las partes del mundo, con distintas edades y condiciones sociales. Es sorprendente pensar que por el camino hay españoles, franceses, alemanes, coreanos y tantas otras nacionalidades que en un momento determinado de su historia han estado en guerra entre sí y, sin embargo, ahora caminan juntos en perfecta armonía. Además no hay diferencia de clases sociales, todos son peregrinos, ya tengas un trabajo humilde y mal pagado o seas directivo de una gran empresa.
  9. La novedad. En el camino no te aburres, cada día es diferente, nuevos pueblos y ciudades, otro paisaje, nuevos temas de conversación. Estás seguro de que algo te llamará la atención.
  10. Las personas que conoces, lo que aprendes de ellas. Incluso han llegado a surgir parejas entre peregrinos.

 

Estas son las razones que encuentro yo por las que el camino te atrapa. Seguro que se pueden añadir más. Ahora va la posible explicación científica de por qué hacer el camino de Santiago te hace más feliz.

Hace un tiempo tuve oportunidad de asistir a una charla impartida para emprendedores en CEIN por un experto en inteligencia emocional, Jorge Palacios. Pensé que iba ser la típica charla de motivación en la que te cuentan que si te propones algo lo puedes conseguir y cosas por el estilo. Por eso me resultó gratamente sorprendente cuando, entre otras cosas, mencionó las cuatro hormonas que producen sentimientos de felicidad y que ayudan a que nuestro cerebro esté más activo y así tengamos más capacidad de triunfar en aquello que nos propongamos.

Estas hormonas son las endorfinas, la dopamina, la oxitocina y la serotonina.

De forma muy resumida, pues el mundo de la biología es muy complejo, paso a resumir de qué forma nos afectan y cómo podemos producirlas naturalmente.

Las endorfinas atenúan el dolor y producen sensación de bienestar. Nuestro cuerpo las genera cuando practicamos deporte, caminamos, bailamos, escuchamos música, con el chocolate, los plátanos y los frutos secos…

La dopamina controla los centros de recompensa y placer del cerebro. La generamos cuando salimos de nuestra zona de confort, aprendemos un idioma, hacemos algo que precisa de una atención plena, meditamos, somos conscientes de las veces que alcanzamos un logro personal…

La oxitocina, conocida como la hormona del amor, es fundamental en las relaciones sociales para sentir empatía, compasión y ser más altruista. Se produce en abundancia en los partos, en las relaciones sexuales, con las caricias y los abrazos, pero también cuando se establecen otros vínculos afectivos, con las palabras de cariño, al trabajar en equipo…

La serotonina produce bienestar y relajación, regula el ciclo del sueño y la función intestinal. Se puede generar de forma natural por medio del ejercicio físico, estando en lugares luminosos, reviviendo momentos felices, con una alimentación rica en triptófano, un aminoácido presente en la carne, el pescado, los lácteos, los huevos, las legumbres, los frutos secos, etc.

Así pues, caminar, concentrarse en buscar una flecha amarilla al llegar a un cruce de caminos, estar al aire libre recibiendo la luz solar, llevar una dieta saludable, dormir bien, tener buena relación con nuestros compañeros de camino, echar un cable a alguien cuando está en nuestra mano hacerlo, comunicarnos en otro idioma, hacer una pausa y relajarse contemplando una hermosa panorámica, enorgullecernos de nosotros mismos por haber acabado la etapa o sentirnos cada vez más ágiles… Tantas cosas que de forma natural suceden en un día cualquiera del Camino de Santiago contribuyen a que produzcamos esas maravillosas hormonas que nos proporcionan la felicidad.

Así que nadie se extrañe si lo prueba por primera vez y quiere repetir.

Si todo en la vida fuera tan fácil como seguir una flecha

Flecha

Tomar un momento de respiro en una rampa

Rampa

Tener paisajes así cada día ante nuestros ojos

Cereal

CaminoPerdon

Que nuestra vida esté perfumada y llena de belleza

Flor

Y con buena compañía con la que compartir nuestras vivencias

Puente-descanso

Comentarios

Jorge Luis Pavón Guzmán
21 mayo, 2017
Gracias por la explicación mi motivación es la búsqueda espiritual o no se que pero ciento la merecidas desde hace varios años derecorrer elCamino
Idoia Arteta
21 mayo, 2017
Cada uno tiene su propia motivación Jorge, esa es la que vale.
Beatriz Vicente
21 mayo, 2017
Chapeau, emhorabuena por tu escrito y compartirlo, has plasmado muy bien, lo que es el Camino, si me ha gustado la parte la parte humana y emocional, mas me ha gustado la cientifica, soy sanitaria, y lo has bordado, por su sencillez, muy didactico. Gracias por compartirlo. Te felicito
Idoia Arteta
21 mayo, 2017
Gracias Beatriz. Me siento muy halagada por tus palabras, en especial viniendo de una persona del mundo sanitario. Mi intención era plantear una posible explicación de ese gran poder de atracción que tiene el Camino de Santiago en todas las personas, incluso en las que no son creyentes. Son cosas tan sencillas pero que a veces están tan lejos de nuestro día a día que parecen mágicas cuando las vivimos.
Trini Baez
21 mayo, 2017
Suscribo totalmente tus palabras, empecé con los últimos 100 y ya tengo a mis espaldas 7 caminos.... Hasta que dios quiera seguiré buscando esa manera de ser feliz!!
Idoia Arteta
21 mayo, 2017
Y los que te quedan Trini. Qué bonito es ser feliz con tan poco!
Pilar Vega
21 mayo, 2017
Que buen y ameno relato!!! El camino está hace varios años en mi mente y de a poco comienza a materializarse, tal vez para el 2018, ya que vivo en Sud América. A través de relatos como los tuyos, siento que me acerco más. Un abrazo desde el otro lado del mundo.
Idoia Arteta
22 mayo, 2017
Yo te animo a que lo hagas algún día. Creo que es de esas experiencias que dejan huella y nos enseñan mucho sobre nosotros mismos
Angel Ignacio
21 mayo, 2017
Alguien se a preguntado que pasa por la mente de aquellos peregrinos que tienen problemas de salud en la familia ? Le piden al santo salud . Algunos incluso trabajo . Otros quieren encontrarse consigo mismos . Se ven perdidos en este mundo . Yo por ejemplo . Me encanta el camino de santiago . Pero tengo dos problemas . Mis grandes depresiones y un pensamiento . Cuando una persona cree que ya a hecho todo en este mundo y no encuentra la ilusión de seguir adelante , ni luchar más , como seguir ? Yo e perdido la ilusión de vivir . Voy a salud mental . Pero las pastillas y hablar con mi siquiatra no me ayuda en nada . Estoy tocando fondo y no veo la luz .
Idoia Arteta
22 mayo, 2017
Cuando en una pequeña ermita del camino ves fotos que los peregrinos han dejado allí surge invariablemente la pregunta: ¿qué es lo que piden a Dios o a Santiago? ¿Salud? ¿Una vida más afortunada? ¿Es un modo de decir que los tienen presentes, ahora que quizás ya fallecieron? Ojalá Angel Ignacio recuperes la ilusión por vivir. No te rindas.
22 mayo, 2017
Animo Angel. Los momentos duros no son eternos, ese bajón que tienes ahora mismo tienes que superarlo. Ayúdate de tus amigos, familiares, de la medicación, de lo que sea, pero sigue buscando ese motivo para vivir que ahora no ves. No desistas nunca, en cuanto menos te lo esperes aparecerá ante ti.
Román
22 mayo, 2017
Hola Idoia Creo que has estado muy acertada en todas y cada una de esas razones por las cueles hacemos el Camino de Santiago. Yo lo he hecho varias veces y cada año bien y van algunas de esas 10 (y alguna que otra mas) y espero poder hacerlo muchos años con la misma ilusión. Como curiosidad diré que en mi primer Camino me quería volver a las pocas horas, fue desde Villafranca del Bierzo a Santiago. Cuando terminé no sentí nada especial y por supuesto no quería volver a repetir aquella experiencias. Pero pasaron los meses y algo fue germinando en mi mente, de tal forma que al siguiente año repetí y así lleva ya alguno que otro. Saludos y gracias por el relato.
Idoia Arteta
22 mayo, 2017
Gracias Román. Me alegro que no te quedaras sólo con la primera impresión. El Camino tiene su magia, pero nosotros también tenemos que estar preparados y ser receptivos a ella.

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