Navarra

Navarra es un pequeño stand que la naturaleza nos ha regalado para deleitarnos con su maravillosa diversidad.

De montañas a llanuras, de inmensos bosques como la selva de Irati, a un no menos espectacular paraje semidesértico (las Bardenas Reales), de valles verdes salpicados de caseríos donde pastan vacas, ovejas y caballos, a vegas repletas de hortalizas y verduras, y laderas soleadas en las que fructifican las viñas. Y todo ello en menos de 2 horas de coche de norte a sur y de este a oeste.

Y a tal variedad paisajística no puede menos que corresponderle la diversidad en sus pueblos y gentes, que orgullosos de su tierra conservan sus singularidades y tradiciones.

 

La historia no queda atrás. Monumentos megalíticos, restos de villas romanas, monasterios, iglesias, castillos y poblaciones de época medieval, cuando Navarra era un reino en permanente lucha por su supervivencia frente a sus poderosos vecinos, Castilla, Aragón y Francia. Y un camino, el de Santiago, una vía para la transmisión de la cultura que sigue más vivo que nunca.

La entrada en la modernidad no supuso la pérdida de la identidad de Navarra, pero sí su progresivo desarrollo hasta llegar a ser lo que es hoy en día, una tierra llena de calidad de vida y de servicios de primer nivel, pero que conserva su esencia.

El Norte de Navarra

Los Pirineos, el valle de Baztán-Bidasoa, las sierras de Aralar, Urbasa y Andía. Terreno montañoso y frondoso, en los que abundan pequeños pueblos llenos de encanto, con numerosos senderos, estaciones megalíticas y ganado pastando en los prados.

Lugares que visitar:

En los Pirineos orientales: en la frontera con Huesca, el valle de Roncal, famoso por sus almadieros y el queso con denominación de origen de Roncal y el valle de Belagua, donde se encuentra la Reserva Natural de Larra y la cumbre más alta de Navarra (la Mesa de los Tres Reyes). El valle de Salazar, con Ochagavía como pueblo más conocido y una de las puertas de entrada a la Selva de Irati, bosque compartido con el valle de Aézcoa. En Aézcoa destacan los hórreos, Orbaizeta, y las ruinas de su fábrica de armas, y Abaurrea Alta, el pueblo más alto de Navarra. A continuación Valcarlos y Roncesvalles, entrada de los peregrinos del Camino de Santiago, cuyos pasos se dirigen a Burguete y Espinal y por los valles de Erro y Esteribar a Pamplona. Y en la zona central, valles tranquilos como los de Arce, Lizoain, Urraúl y las foces de Lumbier y Arbaiun.

En los Pirineos atlánticos u occidentales: Zugarramurdi, tierra de brujas y aquelarres, y Urdax y su cueva; el valle de Baztán, lugar donde se sitúa la famosa novela “el guardián invisible”, con pueblos de arquitectura tradicional como Elizondo, Arizkun, Erratzu, Maya; el valle de Bertizarana, donde se encuentra el Parque Natural del Señorío de Bertiz; la Malerreka , con Ituren y Zubieta y su ancestral carnaval, Doneztebe/Santesteban y los embalses de Leurtza. Por último, las Cinco Villas, con Lesaka y sus torres de linaje, Bera de Bidasoa y la casa de los Baroja, Igantzi y su parque de aventuras, Etxalar y las palomeras. Y en la zona de Leitzaran, Lekumberri, Leitza y la vía verde del Plazaola.

En la sierra de Aralar, donde se produce queso con denominación de origen Idiazabal, se encuentra el Santuario de San Miguel, templo románico con leyenda y las cuevas de Mendukilo. En las sierras de Urbasa y Andía, el nacedero del Urederra y las impresionantes vistas desde el Balcón de Pilatos. Y ya, próximos a Pamplona, el valle de Ultzama, donde está el Bosque de Orgi, un Área Natural Recreativa accesible para todo el mundo.

La Cuenca de Pamplona

Es la zona más poblada de Navarra, la formada por la capital, Pamplona, y las poblaciones cercanas que más se han desarrollado en los últimos años. Es también donde se encuentran los principales servicios (transportes, universidades, hospitales, hoteles y restaurantes).

Lugares que visitar:

Pamplona/Iruña: el casco antiguo, donde se puede observar el trazado medieval de la ciudad y los tres burgos que la componían, con sus respectivas iglesias: la catedral de Santa María la Real, San Cernín o San Saturnino y San Nicolás. También se halla aquí el paso del Camino de Santiago y el recorrido del encierro, que no puede faltar cada mañana durante los Sanfermines, por las conocidas calles de la Cuesta de Santo Domingo y la Estafeta. El Ayuntamiento, la Plaza del Castillo, el Paseo Sarasate, las calles de San Nicolás y San Gregorio, buenos sitios por los que pasear y tomar un pincho. También para pasear y contemplar exposiciones la Ciudadela y las murallas de Pamplona, del siglo XVI, los jardines de la Taconera y de la Media Luna y el parque de Yamaguchi, junto al Planetario. La zona comercial está tanto en el caso antiguo como en el ensanche. En cuanto a museos, el de Navarra en el casco antiguo, el de arte contemporáneo en el campus de la Universidad de Navarra, y la exitosa exposición Occidens, en la Catedral.

En la Comarca: el Museo Jorge Oteiza, en Alzuza, y el Centro de Arte Contemporáneo, en Huarte. Los montes que bordean la cuenca y desde los cuales se tienen magníficas panorámicas: San Cristóbal, con su fuerte militar, el Perdón, con el primer parque eólico que se instaló en Navarra y una escultura a los peregrinos del Camino de Santiago muy fotografiada, y el alto de Etxauri. Por último, construcciones singulares como el Acueducto de Noain, del siglo XVIII, iglesias románicas como la de Gazólaz y Sagües, y pueblos como Etxauri, con casas torres medievales, y Arazuri y con su castillo.

La Zona Media

En sus tierras se respira la historia del Reino de Navarra: castillos, fortalezas, iglesias, monasterios, pueblos con estructura medieval… También es tierra rica en vinos y productos agrícolas.

Lugares que visitar:

En la Navarra Media Oriental: el castillo de Javier, cuna de San Francisco Javier; el Monasterio de Leyre; Sangüesa, Aibar, el yacimiento de Santa Criz en Eslava, Petilla de Aragón.

En la Navarra Media Central: las villas medievales de Olite, con un Palacio Real digno de las mejores realezas, Ujué y su iglesia fortaleza, y San Martín de Unx y la iglesia de San Martín, con una bonita cripta románica. La Valdorba, valle escondido con numerosas iglesias románicas, la laguna de Pitillas, lugar de observación de aves, Puente la Reina, donde confluyen los Caminos de Santiago procedentes de Roncesvalles y de Aragón, la ermita de Eunate, Artajona y su cerco medieval, Mendigorría y la ciudad romana de Andelos, Berbinzana y el yacimiento arqueológico de la Edad del Hierro de las Eretas.

En la Navarra Media Oriental o Tierra Estella: la ciudad de Estella, con sus antiguas iglesias de San Pedro de la Rúa, San Miguel y Santo Sepulcro, por cuyas calles pasa el Camino de Santiago. También por Los Arcos, Torres del Río y Viana. Los monasterios de Iratxe y de Iranzu, Arellano y el yacimiento romano de las Musas, el embalse de Alloz, donde se pueden practicar deportes acuáticos, el Santuario de Codés, en la agreste sierra del mismo nombre, la sierra de Loquiz y sus bonitos pueblos y el museo de la Trufa en Metauten. Y más al sur, Lerín, que fue un importantísimo condado de Navarra, y Lodosa, Mendavia y Sartaguda, localidades en la vega del Ebro, grandes productoras de productos agrarios de calidad.

La Ribera de Navarra

Tierra de contrastes, con parajes semidesérticos, el Ebro y sus sotos y las grandes extensiones de huertas donde se cultivan las afamadas verduras de Navarra. Es también el lugar donde más se percibe la influencia musulmana.

Lugares que visitar:

La ciudad de Tudela, con su magnífica catedral de estilo románico, gótico y barroco, bellos palacios renacentistas y el museo Muñoz Sola de Arte Moderno. El Parque Natural de las Bardenas Reales, reserva de la biosfera con una orografía singular causada por la erosión. El Parque de Aventura y Diversión Sendaviva, las casas-cuevas de Arguedas, Cortes, con sus yacimientos arqueológicos de la Edad del Hierro y su castillo, el Bocal, en Fontellas, lugar donde nace el Canal Imperial de Aragón. El despoblado medieval de Rada, el Monasterio cisterciense de la Oliva en Carcastillo, Santacara y los restos romanos de Cara, Marcilla y su castillo, Villafranca y sus casas palaciegas, Cascante, con su basílica barroca y un museo etnográfico, la Laguna de Lor y la Vía Verde del Tarazonica, lugares de esparcimiento en la naturaleza, el monasterio cisterciense femenino de Tulebras, Fitero, con su monasterio y un afamado balneario de aguas medicinales. Corella, ciudad monumental que destaca por sus edificios barrocos. Y ya si hablamos de comida y bebida, cualquiera de los pueblos y ciudades mencionados, pero no se pueden olvidar a Milagro, Cadreita, Funes, Cintruénigo, Arguedas, Azagra, San Adrian, Ablitas…

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