Curiosidades del Camino de Santiago – Falsos peregrinos

Peregrinos en el Alto del Perdón, Navarra

Vagamundos, olgazanes, valdios, inútiles, enemigos de trabajos y del todo viciosos”.

Así lo cuenta el propio subprior Huarte, de Roncesvalles, hacia el 1600. (HUARTE: Silva de varia lición… Manuscrito en la Colegiata de Roncesvalles, parte 2ª capítulo 21, fol. 26 r.)

O que te piensas, ¿que los peregrinos han sido siempre hombres y mujeres en busca de la santidad y el perdón de los pecados? Pues no, había también mucha chusma y gente de mala calaña, ladrones, herejes, gente de mal vivir…

¿Qué no te lo crees? Para que te convenzas te copio el texto extraído del Tomo III, de LAS PEREGRINACIONES A SANTIAGO DE COMPOSTELA, de Luis Vázquez de Parga, José Mª Lacarra, Juan Uría Ríu.

Me tomo la licencia de adaptar su castellano al siglo XXI, que en este lapso de tiempo desde que el subprior escribió este texto ha habido cambios en la ortografía (entre b y v, g y j, h y no h…). Dejo en versión original aquellas palabras que transmiten la esencia de aquella época.

…En la segunda clase se pueden asentar los vagamundos, holgazanes, valdios, inútiles, enemigos de trabajos y del todo viciosos, que ni son para Dios ni para el mundo. Por la mayor parte son castigados y desterrados de sus propias tierras, los quales para encubrir sus malas vidas échanse a cuestas media sotanilla y una esclavina, un zurrón a un lado, calabaza al otro, bordón en la mano y una socia con título fingido de casados y discurren por toda España, donde hallan la gente mas charitativa y por otras partes de la christiandad sin jamás acabar sus peregrinaciones, ni volver a sus tierras o por haber sido agotados o desterrados dellas, o por ser conocidos por gente vahune. Esta clase se puede acrescentar con otros que andan toda la vida con título de captivos, engañando a las gentes con novelas de lo que padescieran en Argel, en Constantinopla, en Marruecos y en otras tierras de Turcos y Moros, fingiendo mil mentiras.

En la tercera clase se asientan otros peregrinos que por la mayor parte son labradores que vienen de Francia y de otras partes septentrionales. Estos nunca dirán que son de Bearne, sino de tierras christianas de Francia. Suelen venir, no por santo fin, sino tan solamente a sustentarse en España, porque, según he sido certificado por hombres fidedignos en aquellas partes, muchos labradores, acabada la semencera, por no gastar en sus casas, o por no tener, emprenden la peregrinación y se vienen a sustentarse en España con mujeres e hijos y con familias enteras, como los vemos todos los días en Ronces valles, y se entretienen en ella hasta el tiempo de la cosecha, y entonces con las blanquillas que han cogido cantando sus coplas y canciones donosas, vuelven alegres a sus casas.

Pueden se agregar a los superiores los bohoneros franceses, llamados en común Merchantes, una gente muy luzida como ortigas entre yerbas, entre christianos son christianos, y entre herejes como ellos. Discurren por los poblados sonando con cascabeles y sonajas y con caxas colgadas por los cuellos llenas de diges y de cosas valadis con cuya variedad de colores que agradan a la vista engañan las gentes menores, ignorantes y simples, mayormente por las aldeas vendiéndoles cosas falsas e inútiles, y como dicen, gato por liebre. Los que quisieren ver la illustre chusma destos, acudan a Roncesvalles al tiempo que se celebran las confrarias mayores por el mes de junio y por la festividad de Nuestra Señora de septiembre y verán cada bohonero con su daysa y con su bohoneria y la vida tan viciosa. Muy lindo aparejo para coger la justicia con una esparbelada, un buen montón dellos para gentiles hombres de galeras pespuntadas las espaldas con cada ochenta y veinte pespuntes del pespuntador de Pamplona como algún día se ha hecho. Estos pasan a sus tierras toda la buena moneda de España, dexando la suya falssa, y falssos los dixes que venden.

Los de la última clase son los más perniciosos por ser herejes, de los quales sin duda suelen pasar muchos principales y plebeyos, los primeros movidos de curiosidad por ver a España y las grandezas de sus reyes; otros por espías, mayormente en tiempos de guerras, con bordones y esclavinas, o con hábitos de frayles. Estos no solamente no entran en la iglesia, pero ni se quitan los sombreros, pasando por delante della; y si alguna vez entran, es por curiosidad por ver las antiguallas de Roldan y Olivero, y por no ser notados, hazen las ceremonias de christianos, y se acogen en el hospital y reciben las raciones. De la gente común herética pasan infinitos, como son labradores, cabacequias, paleros, ganaderos y de otros oficios, particularmente guadañeros. Estos por la mayor parte son Bearneses; penetran en la Castilla y Aragón, y en acabando de cortar los henos, vuelven a sus tierras con el dinero que han ganado, y a la ida y a la vuelta, no dexaran de hazer alto en el hospital y recibir sus raciones. Es lastima quanta desta chusma herética anda por España vestida y disfrazada con pieles de ovejas siendo lovatones contra la religión christiana. Dios lo remedie. Con estas gentes la santa peregrinación antigua en estos tiempos esta deslustrada, convertidos los buenos propósitos en malos, la devoción en risa, y las virtudes habiendo sucedido estas gentallas y chusmas viciosas y vahunas, valdias y heréticas, a aquellos santos peregrinos antiguos. Los caminos romeages y los santos hospitales y píos lugares que había en ellos, para acoger y regalar a los buenos, sirven agora, como dize el Evangelio, de cuevas de ladrones.

Así que ya ves, una buena colección de especímenes. No te extrañes si vas de peregrino y topas con alguno que quiera repetir viejas costumbres.

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