Consejos para planificar el Camino de Santiago

Peregrina en Puente la Reina

Has decidido que de este año no pasa, que vas a hacer el Camino de Santiago, entero o, al menos, una parte. Pues bien, aquí te dejo unas recomendaciones que te ayudarán a emprender satisfactoriamente esta aventura.

 

1. Elegir la ruta

Cuando se dice Camino de Santiago parece que sólo hay un único camino, pero hay muchos. El Camino Francés, que viniendo de Francia pasa por Roncesvalles o Baztan, en Navarra, o por Somport, en Aragón. El Camino del Norte, por la cornisa cantábrica; el Camino Primitivo, que va de Oviedo a Compostela, los caminos portugueses y los distintos caminos que parten de comunidades autónomas españolas (Galicia, Cataluña, Andalucía, Comunidad Valenciana, etc.).

La ruta elegida determinará la orografía del terreno y los servicios e infraestructuras que encontrarás durante la marcha.

Si quieres conocer en detalle cada uno de los caminos consulta la web Gronze, tienes información de los recorridos, alojamientos y también un espacio abierto a los peregrinos para compartir experiencias.

http://www.gronze.com/

 

2. Época del año

Es una obviedad decir que si decides hacer el camino en verano hará calor y probablemente muchos peregrinos, y si lo haces en invierno te tienes que preparar para el frío, tienes que estar pendiente de la meteorología y no coincidirás apenas con nadie. O sea, que la ruta junto con la época te condicionará la ropa que tienes que llevar y los alojamientos que encontrarás a tu paso (en invierno hay hoteles y albergues que cierran, en verano puede darse el caso de que estén al completo).

No tomes este consejo como una perogrullada, hay peregrinos que han llegado a fallecer en la subida de Saint Jean Pied de Port al collado de Lepoeder o que han tenido que ser rescatados por los bomberos. Solos, desorientados, con nieve, agotados y mal equipados… No hay excusa para que esto suceda.

 

3. Planificación de las etapas

Decidida la ruta y los días que vas a dedicar a caminar toca prestar atención a las etapas que vas a realizar. En internet y en las guías publicadas encontrarás mucha información sobre los trazados. Se suele caminar de media de 20 a 25km al día, en ocasiones 30km. Si estás muy en forma puedes hacer distancias mayores, pero recuerda, puedes sufrir problemas como ampollas o tendinitis si fuerzas demasiado la marcha. No hay necesidad de apurar, se trata de disfrutar del camino y de la experiencia.

También, en determinadas épocas, un tramo de la ruta puede resultar peligroso, como el que he mencionado del collado Lepoeder. También puede resultar peligroso pretender caminar en julio o agosto a las tres de la tarde, especialmente en zonas no arboladas.

Además, si lo que quieres es que al acabar la etapa encuentres una habitación doble o individual, con baño incluido, lo lógico es que la reserves por anticipado en aquellas épocas de más volumen de peregrinos.

 

4. Entrenamiento

Especialmente si vas a hacer la ruta completa o apenas tienes el hábito de caminar. Aprovecha para calzar las botas que llevarás durante la peregrinación, así las amoldas a tus pies y compruebas que no te hacen daño. Camina trayectos largos y a un paso rápido. No te conformes con hacerlo tres o cuatro días. El trayecto completo del camino francés puede requerirte 30 días. Y si no tenías el hábito, caminar es una costumbre muy saludable. Practícala.

 

5. Equipamiento

Ya he mencionado anteriormente las botas. Unas botas con buena suela y que sujeten el tobillo. Si vas a hacer el camino en invierno o en época de lluvias, que sean impermeables (goretex). Imprescindible que las hayas domesticado antes. También es conveniente que lleves otro calzado para descansar los pies al acabar la jornada y unas chanclas para los baños compartidos.

La mochila es otro elemento que debes elegir bien. Que sea ergonómica y reparta bien el peso en la espalda. No demasiado grande, así no corres el riesgo de llenarla de objetos innecesarios. Recomiendan no cargar más del 10% de nuestro peso. O sea, aprovecha que las marcas deportivas han creado estupendos tejidos livianos y transpirables, y no pienses que el camino es una pasarela donde tienes que ponerte una camiseta diferente cada día. Con una pastilla de jabón puedes hacer la colada en el albergue, además hay muchos albergues con lavandería. Y existen las tiendas, puedes comprarte un par de calcetines nuevos si los necesitas. Todo lo que lleves de más lo acabarás dejando por el camino o te pasará factura en forma de cansancio o contracturas.

Que no se te olvide en verano una gorra para el sol y un jersey, ya que a las noches suele refrescar. En invierno, un buen anorak, una capa de agua que permita cubrir piernas y mochila, guantes y gorro. El saco de dormir, sólo si vas a dormir en albergues.

Más cosas: la cantimplora, crema solar, cacao para los labios (en invierno el viento los agrieta), la bolsa de aseo y una toalla pequeña, un botiquín básico, cargador del móvil, pañuelos de papel o papel higiénico y tapones de oídos. Y si eres de anotar tus experiencias, basta una libreta pequeña, más ligera y menos tentadora de ser robada que una tablet.

 

6. La credencial

Es el documento que acredita que estás haciendo el Camino, gracias al cual podrás dormir en los albergues públicos habilitados para peregrinos, aunque no te da derecho a que el alojamiento sea gratuito. Esta credencial es sólo para los peregrinos a pie, bicicleta o a caballo, que desean hacer la peregrinación con sentido cristiano o espiritual. Contiene varias páginas para que en los albergues y otros lugares (bares, restaurantes, parroquias…) te pongan un sello indicativo de tu paso por ahí.

Al llegar a la tumba del Apóstol Santiago, si has hecho al menos los últimos 100 kilómetros a pie o doscientos en bicicleta (lo demuestras con la credencial), puedes obtener la Compostela, el documento que certifica haber hecho el camino por devoción, voto o piedad. Se expide en la Oficina del Peregrino, próxima a la catedral de Santiago.

En cuanto a la credencial, la puedes obtener en alguno de los puntos habituales de comienzo del camino, como en los albergues de Saint Jean Pied de Port, Roncesvalles y Pamplona, en la oficina de Turismo de Canfranc, en la iglesia de Santiago de Jaca, en las Asociaciones de Amigos del Camino. También la puedes tramitar en muchas parroquias de ciudades españolas.

 

7. La previsión de gastos

Calcula lo que necesitarás entre alojamiento, comidas y algún imprevisto que pueda surgir. La mayoría de estos gastos seguro que los puedes pagar con tarjeta, pero puede haber sitios donde no tengan TPV o tratarse de pequeñas cantidades que tengas que pagar en efectivo. No lleves mucha cantidad de dinero contigo, evitarás tentar a los amigos de lo ajeno.

 

8. La documentación

No te olvides el DNI o el pasaporte, ni la tarjeta sanitaria o el seguro médico, si no eres de la Unión Europea. Cuidado con confiar toda la información importante en el móvil. Donde hay peregrinos también puede haber cacos que actúen aprovechando el movimiento de gente. Te lo pueden robar y tú tener un gran problema. Es conveniente que te sepas de memoria o lleves apuntado en algún papel los teléfonos de contacto y direcciones de interés, en especial si no eres de España y no conoces a nadie por la zona.

 

9. Refrescar los idiomas

Se sabe que el Camino lo hacen peregrinos de todos los países, pero no se suele hacer mucho hincapié en que en determinados momentos puedes usar más el inglés que el castellano. O que puedes toparte con muchos franceses, alemanes, italianos, etc. Si alguna vez estudiaste alguno de estos idiomas estaría bien que los refrescaras un poco para luego poder conversar con tus compañeros de aventura. Sería una pena que llegado el momento lamentaras no haberlo hecho.

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