Consejos durante la marcha a Santiago

Peregrinos

Ya estás en Roncesvalles o en el punto de partida que hayas elegido y vas a comenzar tu aventura. Parece que lo único que tienes que hacer cada día es madrugar y ponerte a andar, pocos preparativos más. Pero conviene recordar algunas cosas, la mayoría son de sentido común aunque en ocasiones nos olvidamos de ellas.

1. Programar la etapa

Si con antelación reservaste el alojamiento, este es un trabajo que ya tienes hecho. Si no tienes cerrado el lugar en el que dormirás, es bueno que decidas el destino final. En épocas muy concurridas, si el pueblo es pequeño y llegas tarde puede suceder que no encuentres plazas libres en los albergues u hostales. Por eso te puede tocar caminar algunos kilómetros más. Tenlo en cuenta para que de ordinario tus etapas no sean tan exigentes que no te dejen fuerzas para andar algunos kilómetros de propina.

2. Horarios

Has de saber que los albergues públicos suelen tener horario de apertura, cierre a la noche (a las 22 o 23h como muy tarde) y salida por la mañana (antes de las 8 o 8:30). Cada albergue marca sus normas y horarios.

Por lo general los peregrinos madrugan para llegar a buena hora al destino final de etapa. Pero todo tiene un límite. No está bien que para las 4 ó 5 de la madrugada te levantes y empieces a meter ruido, despertando a tus compañeros de habitación. Si lo haces por asegurarte una plaza en el siguiente albergue quizás te compense más reservar una plaza en un albergue privado. Ganaréis todos, tú que puedes dormir más rato e ir más relajado en la etapa, y tus compañeros de habitación.

3. Comida y bebida

Al organizar la etapa presta atención a las poblaciones por las que pasarás. Pueden ser pueblos tan pequeños que no tengan ni fuente, ni bar, ni tienda de ninguna clase. En ocasiones, aunque haya un bar no des por hecho que su horario va a ser tan amplio como el de las grandes ciudades. Puede que sólo abra de mañana o de tarde. Por eso lleva siempre contigo algo de comida, unos frutos secos o unas barritas energéticas. Antes de dejar el albergue, hostal u hotel consulta los sitios donde puedes parar a comer y las fuentes que encontrarás por el camino. Aunque las guías e internet te proporcionan esa información no siempre están actualizadas (ej. que un bar justo haya cerrado esta temporada por obras).

Otro asunto. No te olvides de visitar el aseo si has entrado en un bar a tomar algo. No hay muchos WC públicos por el camino y para las mujeres es mejor ir, aunque no tengas muchas ganas, que tener que parar luego por el camino y buscar un sitio íntimo.

4. Señalización

Hay varios tipos de señales: señales de tráfico con el icono de un hombre y la viera, en aquellas tramos que van junto a la carretera, postes de madera, vieras en distintas modalidades, mojones de piedra y, por supuesto, flechas amarillas.

También hay lugares donde puedes encontrar distintas señalizaciones y te pueden surgir dudas. Esto es porque coincide el Camino de Santiago con algún sendero local (blanco y verde) o sendero de gran recorrido (blanco y rojo). Si esto sucede y no sabes por dónde tirar, la flecha amarilla o la viera te garantizan que sigues el Camino de Santiago.

 

5. Sellado

No te olvides de sellar tu credencial allá donde pases la noche (albergue, hostal, hotel). También te sellarán la credencial en los bares o albergues que te encuentres por el camino. Si tienes dudas, cuando pases por un pueblo, pregunta si hay algún sitio donde sellan.

6. Relación con los vecinos

La relación entre peregrinos y vecinos de las localidades por las que transcurre el camino es buena, aunque no está libre de que se produzcan algunos pequeños roces. Peregrino, ponte en situación, tú pasas por una localidad una sola vez, pero los residentes de ese municipio ven pasar a decenas de peregrinos al día, miles al cabo del año, dándose situaciones que por repetitivas acaban por resultar molestas.

Cosas que resultan irritantes entre los vecinos: peticiones de agua cuando hay una fuente pública en el pueblo. Si ves un cartel grande diciendo “agua no potable”, tómate unos segundos para leer el resto de carteles, si los hay, puedes descubrir que haya una fuente potable tan bien integrada en el entorno que no te hayas dado cuenta y en esos carteles te lo indican.

Otra cuestión. El Camino de Santiago tiene tramos propios solo para caminantes y otros que transcurren por las calles o carreteras entre pueblos. Si vas en grupo o llevas cascos, vas escuchando música y caminas por medio de la calzada, no te sobresaltes si te pitan. Probablemente el coche ha estado circulando varios metros detrás de ti, pero al ver que no oyes nada no le queda otro remedio que pitarte.

 

7. Prevención y salud

Recorrer más de 700km, o de 100 si no eres deportista, supone hacer un esfuerzo físico. Tienes que cuidarte para disfrutar del camino y que éste no se convierta en un sacrificio. Conviene que cada día sigas unas rutinas que prevengan las dolencias típicas de caminar largas distancias llevando un peso a la espalda.

Los pies suelen ser el principal punto débil del peregrino. Ampollas, durezas, pies recalentados, talones agrietados, etc. son algunos de los padecimientos que puedes sufrir. Las ampollas se producen por el roce de las botas o de los calcetines contra la piel. También por los gérmenes producidos debidos a la excesiva sudoración. Por eso es importante que utilices calcetines de algodón o de otro material que transpire bien, sin costuras que produzcan roces ni que formen pequeñas arrugas en el calzado. Si buscas verás que ya hay calcetines que se anuncian como antiampollas. Es importante que el pie permanezca seco. Si notas que llevas andando un rato largo y tienes los pies húmedos, cámbiate de calcetines. Tampoco está mal que hagas un alto en el camino y te descalces, incluso que metas los pies en agua fría si encuentras donde hacerlo. Cuando llegues al albergue o al hotel, tras la ducha, deja que tus pies se sequen al aire libre. Dales un suave masaje e hidrátalos con vaselina o alguna crema hidratante. A la mañana siguiente, antes de ponerte los calcetines, date de nuevo vaselina o crema antifricción por los talones y entre los dedos.

Y llegado el peor caso, si ya te ha salido alguna ampolla, el sistema habitual de cura es atravesarla con una aguja con hilo, aguja que previamente has desinfestado con un mechero o alcohol, y dejar el hilo dentro para que poco a poco vaya saliendo el líquido. No se te ocurra quitarte la piel de la ampolla. Tras la cura date un poco de betadine para evitar infecciones.

El segundo problema habitual de los peregrinos tiene que ver con los músculos. Antes de comenzar con la marcha haz unos estiramientos de piernas, espalda, brazos y cuello. No te llevará más de 10 minutos, ganarás flexibilidad y te ayudarán a prevenir tirones y roturas musculares, contracturas y tendinitis. Tras terminar la marcha, es bueno que estires de nuevo, así evitas que los músculos se agarroten y aparezcan las agujetas.

En el vídeo puedes ver varios tipos de estiramientos.

 

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